[Columna de Kim Hyeong-seok] Se acerca la era de los robots de gestión del cultivo
[Columna de Kim Hyeong-seok] Profesor Kim Hyeong-seok de la Universidad Nacional de Jeonbuk (director del Instituto de Investigación de Robótica Inteligente)
La agricultura de Corea del Sur se encuentra ahora en una encrucijada crucial. La población rural está disminuyendo a una velocidad sin precedentes, y la edad promedio de los agricultores ya ha superado los últimos años de los 60.
En cada temporada alta agrícola se repiten escenas dolorosas en las que se abandona la producción de todo un año o se reducen las superficies cultivadas por no poder conseguir mano de obra. El pilar que ha sostenido nuestra agricultura gracias a la conmovedora dedicación y sacrificio de los agricultores de edad avanzada ha llegado ahora a su límite.
Lo que debemos afrontar con aún más dolor es el hecho de que esta crisis estructural jamás podrá superarse solo con la maquinaria agrícola tradicional existente. Durante el último siglo, los tractores y las cosechadoras fueron grandes inventos que elevaron de forma revolucionaria la productividad agrícola.
Sin embargo, se utilizan de manera intensiva solo en momentos concretos, como la labranza y la cosecha. Durante los 5 o 6 meses de crecimiento posteriores a la siembra, cuando en realidad se requiere la mayor cantidad de mano de obra, los agricultores todavía tienen que vigilar directamente los campos. Esto se debe a que el duro trabajo de arrancar malezas, controlar plagas y enfermedades, suministrar agua y fertilizantes, revisar los cultivos uno por uno y seleccionar la cosecha sigue recayendo en las personas.
Precisamente aquí reside la misión y la tarea central de la agricultura del futuro. Lo que ahora necesitamos no es otro tractor ni una cosechadora más grande. Es la introducción de “robots de gestión del cultivo” que puedan convertirse en las manos y los pies de los agricultores y gestionar de cerca todo el proceso de crecimiento de los cultivos.
Los robots de gestión del cultivo no son simples máquinas automatizadas, sino un nuevo concepto de sistema agrícola inteligente equipado con los ojos y el cerebro de la inteligencia artificial (IA), capaz de tomar decisiones por sí mismo, desplazarse libremente por campos abiertos y realizar tareas agrícolas de alta complejidad. Se trata de sistemas robóticos agrícolas inteligentes y multifuncionales en los que pueden instalarse selectivamente, según sea necesario, diversos implementos como deshierbe, control fitosanitario, fertilización, polinización artificial, despunte, diagnóstico del crecimiento y cosecha selectiva sobre una sola plataforma autónoma.
El mercado mundial ya ha comenzado esta gran transición. Los robots autónomos de deshierbe de la empresa francesa Naïo Technologies ya recorren las explotaciones agrícolas, y la estadounidense Carbon Robotics ha comercializado una tecnología en la que la IA identifica únicamente las malezas y las elimina con láser, aplicando fertilizantes y pesticidas solo donde se necesitan. Las tareas de precisión que antes se consideraban un ámbito exclusivo del ser humano están siendo reemplazadas rápidamente por la IA y los robots.
Sin embargo, las tecnologías desarrolladas hasta ahora tienen la limitación de estar sesgadas hacia funciones específicas. Solo realizan una tarea única entre deshierbe, control fitosanitario o cosecha, y todavía existe un vacío en cuanto a robots que integren y gestionen todo el proceso desde la siembra hasta la cosecha. El “robot de gestión del cultivo” al que debemos prestar atención es precisamente la solución integrada de próxima generación que supera esta limitación. Se trata de materializar un llamado “trabajador agrícola de IA” que asuma por completo las labores rutinarias de cultivo mediante la convergencia de diversas funciones en una sola plataforma inteligente.
Si observamos la historia de la agricultura, esta evolución es inevitable. La agricultura dejó atrás la primera generación, dependiente de la fuerza humana y animal; pasó por la agricultura mecanizada de segunda generación centrada en el tractor; y evolucionó hacia la agricultura de precisión de tercera generación basada en GPS y tecnología de sensores. Y ahora estamos en el umbral de la agricultura inteligente de cuarta generación, en la que la inteligencia artificial evalúa por sí misma las situaciones y ejecuta las tareas. Si las máquinas del pasado sustituyeron la fuerza muscular humana, los robots de gestión del cultivo sustituirán los ojos, las manos e incluso la capacidad de juicio del ser humano.
El destino final de esta evolución es claro. Es la realización de la era de la “agricultura no tripulada” (Unmanned Farming), en la que los agricultores quedan completamente liberados del trabajo duro. No está lejos un futuro próspero en el que numerosos robots cooperen en los campos, los sistemas de IA controlen granjas enteras en tiempo real y los agricultores supervisen todo desde la pantalla de un teléfono inteligente.
Los países agrícolas avanzados, como Estados Unidos y Europa, ya están apostándolo todo al desarrollo de sistemas agrícolas inteligentes y realizando inversiones astronómicas. La competitividad de la agricultura del futuro ya no estará determinada por “cuánta tierra agrícola se posee”, sino por “qué tan avanzadas son las tecnologías de IA y robótica que se poseen”.
No nos queda mucho tiempo. Si perdemos ahora esta oportunidad de oro, la agricultura surcoreana se enfrentará a una crisis compuesta y letal de desaparición y colapso de la productividad. Pero si damos un paso adelante y asumimos con audacia el desafío, podremos convertirnos en una potencia agrícola inteligente que lidere el mercado mundial de la agricultura no tripulada.
Si la agricultura del siglo XX logró la mecanización mediante el tractor, la agricultura del siglo XXI se completará con la inteligencia a través de los robots de gestión del cultivo. Los robots de gestión del cultivo ya no son una cuestión de elección, sino una estrategia de supervivencia de la que depende el destino de la agricultura surcoreana. Si no nos preparamos ahora, pronto podríamos encontrarnos en la situación de tener que importar no solo alimentos, sino incluso “tecnología agrícola”. Ha llegado el momento de reunir la capacidad nacional para la innovación tecnológica que garantice los próximos 100 años de la agricultura de Corea del Sur.
Este artículo ha sido traducido automáticamente por IA (Inteligencia Artificial).